26 enero 2010

Basura



                                                            Tim Noble and Sue Webster

En Tarragona vamos muy bien servidos de mierda. La província tiene dos centrales nucleares en funcionamiento (que de vez en cuando nos dan algún susto, no demasiado aireado) y una tercera en proceso de desmantelación. Cerca, un enorme complejo petroquímico ocupa buena parte del extraradio de la capital. Estos días se habla mucho por aquí de residuos, de basura nuclear. Hoy mismo Ascó, donde está ubicada una de las centrales, ha presentado su candidatura a alojar en su municipio un cementerio nuclear de ámbito estatal, a pesar de la fuerte oposición de muchos vecinos propios y de otros de pueblos cercanos, como Mora d'Ebre donde nací, o como Flix, que amontona en un recodo del Ebro, el río al que se asoma el pueblo, toneladas y toneladas de residuos tóxicos acumulados a lo largo de los años por la petroquímica local y que tras el escándalo inicial, hace un par de años, aún no se ha empezado a retirar.


Somos muchos y queremos luz, agua, carburante y mil cosas más. Cosas. Muchas cosas.

Acabo de llegar de un lugar del que no me puedo desprender. Un lugar donde perviven milagrosamente enormes espacios limpios y simples. Extensiones lisas  y apacibles de verdes ininterrumpidos en los que no hay nada más que aquello que un día debió ser todo. Cielos exuberantes de azules luminosos, manchados de nubes en continuo y silencioso tránsito, grises repentinos, nieblas cálidas, inmensos arcos iris diarios, atardeceres incomparables y paz, mucha paz. Sientes una extraña felicidad solamente con estar allí y mirarlo todo, una extraña plenitud viendo como los animales viven felices y tranquilos, sin ningún temor, sientes una antigua conexión con  la perfecta armonía de sus movimientos suaves, te emociona la maravilla de su mera existencia libre... pero también te abruma irremediablemente la enorme tristeza de pensar cuánto ya se ha perdido de este mundo.


Hablaba de basura, y a pesar de todo, el espíritu humano es tan fantástico que incluso es capaz de hallar belleza en ella, como Tim Noble y Sue Webster que apilan desechos para proyectar sus caóticas sombras y darles bellas formas escultóricas o como Chris Jordan, fotógrafo y activista que transforma (no os perdáis su página) las frías estadísticas en grandes montajes llenos de belleza y talento, que te llenan de estupor y que pretenden concienciar acerca del consumo salvaje..



22 enero 2010

Haití



¿Pero dónde, pero dónde?
¿dónde se va a retumbar la tormenta?
¿Pero dónde, pero dónde?
¿dónde se va a aullar el viento?
el viento tumbador de estrellas

Había una vez una Ciudad
Había una vez un País

Cuando la boca como luna soñadora
esconde la cara bajo las palabras
Cuando la vida en ropas de Príncipe
voltea la espalda a la ventana,
hasta el sol,
hasta el sol está desnudo

Había una vez un País
Había una vez una Ciudad

¿Pero dónde, pero dónde?
¿Pero dónde?
¡Mi memoria tiene tanto dolor de garganta!

Anthony Phelps
De Même le soleil est nu (1983)
Versión en español: Lazlo Moussong

07 enero 2010

Kwa herini



Estos días he podido comprobar que el paraíso aún existe. Está en Africa. Un lugar donde el tiempo parece detenerse, donde la naturaleza exuberante que te envuelve, libre y salvaje, te habla del origen, del lugar de donde todos venimos. Pura belleza y pura vida. Ojalá seamos capaces de conservarla. Asante.

23 diciembre 2009

Frío

Aunque yo me marcho al calorcito del trópico, os dejo en compañía de este hermoso video de frío y nieve, una Navidad en Praga, con la bellísima música del Espartacus de Khachaturian.

Prague: Canon 1DMKIV from Philip Bloom on Vimeo.

21 diciembre 2009

Felicidades!


Esta fotografía tiene 84 años y describe la fiesta de Navidad de una empresa americana. Todas esas personas llevan ya bastantes años criando malvas, pero siguen vivas aquí, en esta fotografía que congela un instante concreto de sus vidas y que está lleno de historias. Hace falta ver la foto más grande para poder apreciarlas. Julian Gallo en su blog las cuenta. Da vértigo pensar en todas las emociones, las vivencias y los secretos que flotan en las vidas que se entrecruzan cada día y que se pierden para siempre, a veces completamente ignoradas y que sin embargo no pasan desapercibidas al ojo de una cámara. Feliz año!

30 noviembre 2009

Mirar



Las palabras son el esqueleto de las cosas, por eso duran más que ellas
, ésta es una de las greguerías inéditas de Ramón Gómez de la Serna, de las 400, que la profesora Laurie-Anne Laget ha descubierto y que ahora publica La Fábrica en un bello libro que se ilustra con fotografías de  Chema Madoz.

Se trata de un hallazgo que la hispanista Laurie-Anne Laget, profesora de la Sorbona, hizo hace meses en una de las 65 cajas llenas de manuscritos, apuntes, fichas y libros en la Universidad de Pittsburgh depositadas por la viuda del escritor en 1970.

Nadie como Madoz para interpretar en imágenes esas piruetas lingüísticas, esas bromas de la mente que representan las greguerías de de la Serna, como ya hizo antes con los poemas visuales de Joan Brossa. Madoz, el hombre que vive en un espejo, un mago que ya hace años que se acerca a los objetos sigilosamente, desde ángulos insospechados, con la intención de hacernos cosquillas en la lógica. En sus fotografías, una castañuela abierta puede ser una ostra, el agua que se derrama de un vaso tumbado, puede ser un hilo que se precipita por el borde de una mesa, una copa de cóctel, un pubis femenino, un collar de perlas, una horca... y así hasta los límites de la imaginación... El sueño es un depósito de objetos extraviados. En cada día amanece todo el tiempo. A un mentiroso sólo lo cura un sordo. La O es la I después de comer. Las espigas hacen cosquillas al viento. El agua se suelta el pelo en las cascadas...

18 noviembre 2009

Belleza


Én Malos tiempos para la lírica, blog de Paul M. que os recomiendo, leo un precioso texto que desconocía  y que traigo aquí para compartir. Es un fragmento del tercer libro de las Meditaciones de  Marco Aurelio (121-180 d.C) acerca de la belleza de todas las cosas. Como bien dice el autor del blog, da vergüenza propia y ajena comparar a alguien así con cualquiera de los políticos que sufrimos actualmente.

Conviene también estar al tanto de hechos como estos: que incluso las modificaciones accesorias de las cosas naturales tienen algún encanto y atractivo. Así, por ejemplo, un trozo de pan al cocerse se agrieta en ciertas partes; esas grietas que así se forman y que, en cierto modo, son contrarias a la promesa del arte del panadero, son a la vez adecuadas y excitan singularmente el apetito. Asimismo, los higos se entreabren cuando están muy maduros. Y en las aceitunas que quedan maduras en los árboles, su misma proximidad a la putrefacción añade al fruto una belleza singular. Igualmente las espigas que se inclinan hacia abajo, la melena del león y la espuma que brota de la boca de los jabalíes y muchas otras cosas, examinadas aisladamente, están lejos de ser bellas; y, sin embargo, al ser consecuencia de ciertos procesos naturales, cobran un aspecto bello y son atractivas. De manera que, si una persona tiene sensibilidad e inteligencia suficientemente profunda para captar lo que sucede en el conjunto, casi no advertirá, incluso entre las cosas que acontecen por efectos secundarios, algo que no comporte algún encanto singular. Y esa persona verá las fauces reales de las fieras con no menor agrado que todas sus reproducciones realizadas por pintores y escultores; incluso podrá ver con sus ojos inteligentes cierta plenitud y frescura en los ancianos y el amable encanto de los niños. Muchas cosas semejantes se encontrarán no al alcance de cualquiera, sino, exclusivamente, para el que de verdad esté familiarizado con la naturaleza y sus obras.

09 noviembre 2009

Hamlet

Nunca había podido ver un Hamlet en vivo, así es que a pesar del día, viernes, la hora, tarde, y la extensión de la obra, tres horas, me sacudí el cansancio y fuimos a ver la versión que la compañía La Perla29 presentó en el Teatre Metropol, el pequeño y precioso teatro modernista de Tarragona.

No me arrepentí. El poderoso texto rebosa humanidad y emoción a lo largo de toda la obra, en parte gracias a la soberbia interpretación de todos los personajes, en especial el apasionado y muy mediterráneo Hamlet interpretado por un entregado Julio Manrique y la conmovedora Ofelia, una excelente Aida de la Cruz.

El montaje, muy contemporáneo, mezcla elementos diversos, entre ellos, la música. La banda sonora combina fragmentos de la Séptima Sinfonia de Beethoven, la Patética, con l'Home estàtic de Pau Riba i el Goodnight Irene de Tom Waits

La intensidad del texto da para muchas citas, de sobra conocidas, sin embargo me quedo ésta: los consejos que Polonio da a su hijo Laertes, antes de su partida.

POLONIO.- ¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, a bordo, el viento impele ya por la popa tus velas, y a ti sólo aguardan. Recibe mi bendición y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos. No publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une a tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga a los que acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta el oído a todos y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan; pero no afectado en su hechura, rico, no extravagante, porque el traje dice por lo común quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir prestado a nadie, porque el que presta suele perder a un tiempo el dinero y el amigo, y el que se acostumbra a pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden, que nos es tan útil. Pero, sobre todo, usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás, consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós y Él permita que mi bendición haga fructificar en ti estos consejos.

03 noviembre 2009

@


Hace un tiempo, un amigo, Iñigo Barbot, me contaba una divertida anécdota. Un colega suyo tenía de visita en su casa a unos amigos suecos que viajaban con su hijo de corta edad. En un momento dado, el niño formuló una pregunta en sueco a su padre quien primero puso cara de sorpresa y luego no pudo evitar reirse. Cuando el anfitrión preguntó qué era lo que intrigaba tanto al niño y hacía tanta gracia a su padre, éste tradujo la pregunta: El niño quería saber la razón por la que el teléfono del salón estaba atado a un cable y si eso era para que nadie pudiera robarlo. Nos agrade o no, vivimos en un mundo en el que la tecnología hace ya tiempo que juega un papel preponderante, inundándolo todo. Y no me refiero úncamente a Internet. Dependemos de la tecnología para viajar, para cuidar de la salud, para comunicarnos, para el ocio, para la ciencia, para la industria... Está ahí aunque no la veamos. Hoy la distancia no se mide en kilómetros, se mide por la velocidad a la que podemos comunicarnos...

Así empieza el famoso artículo de Javier Martinez Aldanondo, reconocido experto en gestion del conocimiento, que me ha pasado mi amigo Xavier. Es un artículo ya muy conocido entre los educadores que trabajan en nuevas tecnologías y que descubre las profundas contradicciones entre las que se debate, el mundo en general, y en concreto, el de la tecnología y el de la educación. Si os interesa el tema, el artículo: e-learnig y los 7 pecados capitales, no tiene desperdicio. Estos son los pecados a los que se refiere Martinez Aldanondo:

Primer pecado: Las personas aprenden escuchando o leyendo.
Segundo pecado: El Tecnocentrismo, la tecnología por delante de las personas.
Tercer pecado: Infocentrismo, la información por delante de las personas.
Cuarto pecado: Los colegios y universidades saben lo que necesitamos aprender para vivir en la sociedad del siglo XXI.
Quinto pecado: El aprendizaje ocurre independientemente de la motivación.
Sexto pecado: La mejor solución es una solución Blended (presencial – virtual).
Séptimo pecado: El Conocimiento es explícito y transmisible.

27 octubre 2009

Familia

Hace veinte años, nacía una de las series de televisión más transgresora, Los Simpson. Entonces nadie lo hubiera creído, pero hoy universidades americanas como la de Berkeley, ofrecen cursos basados en sus personajes. Se escriben libros sobre ella. Los educadores la utilizan a menudo como fuente de inspiración. Hace pocos días su creador, Matt Groening, con motivo del aniversario, declaraba que había intentado plasmar en la serie la enorme desconfianza que el ciudadano de a pie tiene en el poder y la acuciante necesidad que siente de proteger a toda costa a su familia, que, por imperfecta que parezca, resulta ser el último refugio, el lugar en el que, a pesar de todo, en el mejor de los casos, uno puede ser quien es. Contra lo que pueda parecer son una familia funcional. Los Simpson se quieren.

Este video es una auténtica reliquia, pertenece a la temporada 0 de la serie. No sabemos quien ni por qué los ha derivado, pero Los Simpson acuden a Terapia familiar.



26 octubre 2009

Maragall

Preciosa y conmovedora la entrevista que intenta hacerle Juan José Millás a Pasqual Maragall en El Pais Semanal. Maragall, incomprendido y maltratado por muchos, es también muy querido por mucha más gente de la que pueda parecer, antes y ahora, por su encanto, su creatividad, su imprevisibilidad, su rauxa. Un soñador, sí, tal vez, como titula Millás. Su actitud ante el Alzheimer que padece, aún le hace más extraordinario. Reproduzco algunos fragmentos, en el enlace de arriba está la entrevista completa:

Siendo alcalde de Barcelona, Maragall inició una práctica inusual para conocer de cerca los problemas de determinados barrios: de vez en cuando hacía las maletas y se iba a vivir unos días, junto a Diana, a la casa de uno de los vecinos de la zona. Se lo recuerdo mientras troto a su lado (lleva una velocidad endiablada), pues intento entender frente a qué clase de talento estoy, y me responde que si eres nieto de un poeta catalán y de un zapatero valenciano, ese tipo de iniciativas carecen de mérito. Cuando le voy a dar la réplica, porque el asunto me interesa en la medida en que guarda alguna relación con los procesos creativos, se acerca alguien de nuevo para preguntarle cómo está. Y es que la enfermedad de Maragall se vivía en la calle como un asunto comunitario. Muchas de las personas con las que hablábamos tenían también un familiar que padecía Alzheimer y nos contaban su caso, estableciendo comparaciones entre el proceso de su padre o su abuelo con el de Maragall, que escuchaba a todos sin paternalismos de usar y tirar, incluso, sin paternalismos a secas. Sus expresiones eran siempre de solidaridad, de apoyo, también de optimismo.
-Es increíble -dije- el cariño que te tiene la gente.
-Tú -respondió con un escepticismo en el que no había amargura- me coges en un momento de mi vida en el que soy un ex. Ser ex es cojonudo. Si estás en ejercicio, la gente te odia, te ama o te teme. Si eres ex, eres adorable porque no tienes poder. Además, en mi caso, yo recuerdo a muchas personas su juventud, sus mejores momentos, que coincidieron con la época de los Juegos Olímpicos...

Adoro esta radio -dijo mostrándonosla- porque la compré en mi época de América y me ha acompañado media vida. Es una Sony, y esto que estáis oyendo es Radio Gladys Palmera, que va cambiando de frecuencia porque es ilegal. Me encanta porque ponen música cubana. Las letras de la música cubana son mejores que Bécquer. Como un servidor de ustedes es un poco idiota, en vez de disfrutar del bolero que sonaba en esos instantes y de la situación, que era inédita, se dedicaba a hostigar a su anfitrión con preguntas supuestamente interesantes para su reportajito de mierda sobre el Alzheimer. Uno había ido a Barcelona a por el Alzheimer de Maragall y no estaba dispuesto a que se le escapara (de nuevo la maldita etiqueta). Pero por Dios, si el reportaje estaba ante mis ojos. Tantos años de oficio y aún no había aprendido que escribir consiste en ser capaz de ver lo que tienes delante de las narices (véase La carta robada, de Poe). Maragall llevaba con paciencia al reportero de mierda que les habla, hasta que en un momento dado se volvió a Socías y dijo señalándome: -Este hombre es muy nervioso, no se da cuenta de que para que se dé la circunstancia del conocimiento tiene que haber tranquilidad. Yo me sonrojé, como pillado en falta. Entonces Maragall me miró con afecto, sonrió y dijo: -¡Estos madrileños!

... Durante el resto del día, Socías y yo le acompañaríamos, más que como reporteros, como cómplices, pues también poseía la habilidad de ganarte para su causa, para sus causas, tuvieran el tamaño que tuvieran. Quizá porque fuimos capaces de adaptarnos a su ritmo vital (frenético) no huyó a la trastienda de su cabeza ni una sola vez a lo largo del día. Sólo volvimos a verle ese gesto de tristeza, quizá de desconcierto, por la noche, en su casa de Rupiá, adonde nos había invitado para que conociéramos al resto de su familia. Sucedió que un nieto le leyó delante de nosotros un cuento que acababa de escribir. A Maragall le gustó y felicitó al niño. Pero a los cinco minutos, como el cuento continuara encima de la mesa, pidió a su nieto que se lo leyera.
-Pero si te lo acabo de leer -dijo el pequeño.
Entonces Maragall se retiró desconcertado a la trastienda y cambió de conversación. Recordé que esa misma tarde yo le había preguntado qué se sentía al pertenecer a una saga familiar tan particular como la suya.

-Al final, te olvidas -dijo.

20 octubre 2009

Cine

La ciudad y sus administraciones, con su pasividad, le han dado la patada, este fin de semana, al último cine que quedaba en Tarragona. Como muy pronto dejarán morir a la entidad (TCC) que trajo a la ciudad, durante años, cine, música y teatro de vanguardia. Parece que solamente hay dinero público para la fiesta, la protección de la gralla o el balón. Ya solamente nos quedará la triste opción de las multisalas del centro comercial de turno. Ir al cine como quien va al super, a que le coloquen a la altura de los ojos lo que toca vender.
Una vergüenza para la ciudad que aspira a ser capital de la cultura el 2016. Ja!

10 octubre 2009

En ruta

Me ha encantado este video, The Cinematic Orchestra, To build a Home, dirigido por Sam Huntley.

Via Conde-Duque

01 octubre 2009

Luna

En el siempre interesante Pasa la vida, de Jordi Guzmán, leo algunas curiosidades sobre la Luna llena y los estudios que han intentado probar en vano, su misteriosa influencia en los seres vivos.

27 septiembre 2009

Sed

Estaba preparando una charla sobre educación, cuando recordé un viejo cuento popular, recogido por Freinet acerca de lo que significa enseñar, lo recojo aquí para compartirlo y también para no olvidarlo.

Una mañana, un joven que quería hacer un buen trabajo y así ser útil en la granja que le había acogido y pensó: Antes de llevar al caballo a los campos, iré a darle de beber. Así ahorraré tiempo y estaremos trabajando tranquilos durante todo el día. Pero al ir a por él e intentar llevarle al abrevadero, el caballo se resistió con fuerza.

- ¡Pero bueno! ¿Ahora manda el caballo? ¡Cómo! ¡Te niegas a ir al abrevadero y no le quitas ojo al campo de alfalfa de aquí al lado!, ¿pero, desde cuándo mandan los animales?. ¡Tú vendrás a beber! ¡Te lo digo yo!.

Y el inexperto joven empezó a tirar de las riendas y nada..., después se puso tras el caballo empujándole y... nada. Harto, cansado y furioso le golpeó en el costado y por fin el caballo avanzó unos metros hacia el abrevadero...

A lo mejor tiene miedo, pensó el joven, a lo mejor si lo acaricio y le hablo para tranquilizarle...

- ¡Mira que clara está el agua!, ¿Ves? ¡Está limpia! ¡Toma! Mójate los hocicos...

Pero el caballo no bebía.

- ¿Cómo? ¿No bebes?, toma, y el joven empujó bruscamente al caballo hacia el agua del abrevadero.
- ¡Vas a beber ahora! Y aplastó la cabeza del caballo hasta sumergirle el morro en el agua.
Pero, ¡Brrr! el resoplido del animal esparció el agua como una cascada alrededor de la fuente. Y el animal torció el morro y siguió resoplando con fuerza, pero no bebió.

Un viejo campesino que pasaba por allí y contempló la escena exclamó:

- ¡Oh! ¿Crees que a un caballo se le puede tratar así? Es menos animal que muchas personas... ¿Sabes? No tiene sed... Aunque lo mates no bebería. Podría fingir, tal vez, pero el agua que tragara la echaría de nuevo. . . . Tiempo perdido, amigo.
- ­Y entonces ¿qué puedo hacer?
-¡Ya se ve que tú no eres un auténtico campesino! No has entendido que el caballo no tiene sed durante las primeras horas de la mañana y, sin embargo, necesita comer alfalfa buena y fresca. Déjalo comer alfalfa hasta que se harte, después tendrá sed y ya verás cómo galopa hacia el abrevadero. Ni siquiera esperará a que tú le des permiso. Y te aconsejo que no te interpongas cuando lo haga... Y cuando esté bebiendo, ya puedes tirarle del ronzal todo lo que quieras que él seguirá bebiendo...

Y el joven aprendió que nadie bebe sin sed.
 
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