Estaba preparando una charla sobre educación, cuando recordé un viejo cuento popular, recogido por Freinet acerca de lo que significa enseñar, lo recojo aquí para compartirlo y también para no olvidarlo.
Una mañana, un joven que quería hacer un buen trabajo y así ser útil en la granja que le había acogido y pensó: Antes de llevar al caballo a los campos, iré a darle de beber. Así ahorraré tiempo y estaremos trabajando tranquilos durante todo el día. Pero al ir a por él e intentar llevarle al abrevadero, el caballo se resistió con fuerza.
- ¡Pero bueno! ¿Ahora manda el caballo? ¡Cómo! ¡Te niegas a ir al abrevadero y no le quitas ojo al campo de alfalfa de aquí al lado!, ¿pero, desde cuándo mandan los animales?. ¡Tú vendrás a beber! ¡Te lo digo yo!.
Y el inexperto joven empezó a tirar de las riendas y nada..., después se puso tras el caballo empujándole y... nada. Harto, cansado y furioso le golpeó en el costado y por fin el caballo avanzó unos metros hacia el abrevadero...
A lo mejor tiene miedo, pensó el joven, a lo mejor si lo acaricio y le hablo para tranquilizarle...
- ¡Mira que clara está el agua!, ¿Ves? ¡Está limpia! ¡Toma! Mójate los hocicos...
Pero el caballo no bebía.
- ¿Cómo? ¿No bebes?, toma, y el joven empujó bruscamente al caballo hacia el agua del abrevadero.
- ¡Vas a beber ahora! Y aplastó la cabeza del caballo hasta sumergirle el morro en el agua.
Pero, ¡Brrr! el resoplido del animal esparció el agua como una cascada alrededor de la fuente. Y el animal torció el morro y siguió resoplando con fuerza, pero no bebió.
Un viejo campesino que pasaba por allí y contempló la escena exclamó:
- ¡Oh! ¿Crees que a un caballo se le puede tratar así? Es menos animal que muchas personas... ¿Sabes? No tiene sed... Aunque lo mates no bebería. Podría fingir, tal vez, pero el agua que tragara la echaría de nuevo. . . . Tiempo perdido, amigo.
- Y entonces ¿qué puedo hacer?
-¡Ya se ve que tú no eres un auténtico campesino! No has entendido que el caballo no tiene sed durante las primeras horas de la mañana y, sin embargo, necesita comer alfalfa buena y fresca. Déjalo comer alfalfa hasta que se harte, después tendrá sed y ya verás cómo galopa hacia el abrevadero. Ni siquiera esperará a que tú le des permiso. Y te aconsejo que no te interpongas cuando lo haga... Y cuando esté bebiendo, ya puedes tirarle del ronzal todo lo que quieras que él seguirá bebiendo...
Y el joven aprendió que nadie bebe sin sed.